Mientras se multiplica la crisis política del Gobierno de Javier Milei, entre las denuncias de corrupción y los malos resultados electorales, la economía tampoco parece darle respiro. La apuesta para evitar una disparada del dólar se garantiza en base a un enfriamiento aún mayor de la economía, lo que tiene gravísimas consecuencias tanto sobre la producción como sobre el consumo. En el mes de julio, si bien el consumo masivo registró un incremento de 3,4% respecto del muy mal mes previo, se anotó un retroceso de 4,3% en comparación con el mismo mes del año pasado. De acuerdo con un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) en el octavo mes del año, las ventas minoristas pyme cayeron 2% en términos interanuales, a precios constantes.
Un relevamiento de la consultora especializada en consumo Focus Market, en base a datos de Scanntech, en julio el consumo masivo registró un aumento del 3,4% intermensual, pero una caída del 4,3% interanual. En una comparación por rubros respecto del año previo se ve que alimentos registró unas décimas de incremento (del 63,6% al 64,0% del total), lo mismo que bebidas (del 20,6% a 20,8%), mientras que cuidado personal pasó de 8,4% a 8,1% y limpieza cayó de 7,4% a 7,2%.
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Según el estudio, hay modificaciones en el patrón de consumo, ya que ante la relativa estabilización inflacionaria ya no se realizan tantas compras para el stockeo (una estrategia para intentar preservar el poder adquisitivo de los salarios en un contexto de fuerte aumento de precios), apostando por una mayor rotación de productos y derivando una parte de esos ingresos al pago de servicios, que continuaron aumentando. En este sentido, también se registraron significativos aumentos en lo que hace a créditos y préstamos personales.
Más allá del aumento intermensual de julio, en el acumulado de los ocho primeros meses del año, el consumo apenas aumentó un 0,6% en comparación con el mismo período del año previo (un momento signado por un récord de inflación), por lo que el discurso sobre el impacto positivo de la estabilización inflacionaria muestra sus límites. Esto también se confirma en el desplome del consumo en rubros como “Recreación y cultura”, que de acuerdo con el Indicador de Consumo que realiza la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), en junio retrocedió un 9,7% en términos interanuales, dando cuenta del escaso margen que le resta a los salarios para invertir en esparcimiento.
De acuerdo con el Índice de Ventas Minoristas (IVM) de CAME, en julio las ventas minoristas pymes marcaron un retroceso en la medición interanual de 2% a precios constantes, mientras que en la comparación con junio la caída casi se triplicó, con un 5,7 % de retroceso. El informe además confirma que el 30% de los comercios confirma un empeoramiento de su situación (aumentando 2,5% respecto del informe mensual previo).
De los siete sectores relevados, apenas tres registraron variaciones interanuales positivas: “Perfumería” (1,8%), “Farmacia” (0,9%) y “Alimentos y bebidas” (0,4%). Pero, a pesar de la creciente apuesta por promociones, ofertas y descuentos para incentivar el consumo, cayeron “Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles” (-6,7%), “Textil e indumentaria” (-5,1%), “Calzado y marroquinería” (-2,5%) y “Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción” (-1,9%).

























