Contra el relato oficial, las estadísticas públicas y privadas confirman una sostenida destrucción del empleo

Más allá de las afirmaciones oficiales sobre del país durante el mandato del presidente Javier Milei, incluyendo una supuesta disminución de la pobreza y una recuperación económica generalizada, lo cierto es que todas las estadísticas prueban exactamente lo contrario. Datos recientes de la Unión Industrial Argentina (UIA) y de la propia Secretaría de Trabajo confirman que el empleo asalariado formal no para de caer, especialmente en el sector de la industria manufacturera, y que el único sector que crece levemente es el de los monotributistas precarizados.

En las últimas horas el Centro de Estudios de la UIA dio a conocer un estudio sobre 787 empresas de todo el país que muestra que en julio el 36,3% de las empresas redujo su producción en relación con promedio del segundo trimestre del año y que apenas un 21,8% la aumentó levemente. En cuanto a las ventas, el 43,5% registró bajas y sólo un 18,6% informó aumentos. El retroceso también afecta a las firmas exportadoras, ya que el 30,5% informó de caídas, con sólo un 16,6% en aumento.

Más allá de la relativa estabilización inflacionaria, el consumo masivo sigue cayendo, especialmente el del sector pyme

En general, la principal preocupación empresarial pasa por el desplome de la demanda interna (en el 40,1% de los casos), especialmente la que se relaciona con otras industrias, además de la hogareña. Esta preocupación fue seguida por el aumento de los costos productivos (21,4%) y la competencia con productos importados (19%). En un desglose por sectores, los que mostraron una situación más grave fueron “Textiles” y “Confecciones, cuero y calzado” (áreas especialmente golpeadas por la indiscriminada apertura importadora). Otros sectores, como “Edición e impresión”, “Caucho y plásticos”, “Minerales no metálicos” y “Metalmecánica” también se ubicaron por debajo del nivel de expansión, lo que da cuenta del carácter generalizado de la contracción.

Consecuentemente, este panorama de retroceso en producción y ventas se tradujo en caída del empleo: el 24,4% de las firmas consultadas informó de reducciones de su nivel de empleo (alcanzando el nivel más alto de la serie), con un 19,4% que directamente aplicó recortes y un 18,9% que implementó una reducción de turnos laborales. Según el mismo informe, el 44,1% de las empresas reconoció dificultades para el pago de salarios, proveedores, compromisos financieros, tarifas de servicios públicos o impuestos, marcando también el punto más alto de los últimos cuatro relevamientos y dando cuenta de un agravamiento de la situación. Esto también se refleja en un deterioro de las expectativas empresariales, con 54% de las firmas que considera que su economía empeoró y un desplome en cuanto a las esperanzas de mejoría en la próxima etapa, que de 57,8% en la medición anterior se redujo a 48,6%.

Gremios estatales con reclamo recargado por paritarias y contra la reducción de puestos de trabajo

Aunque con intentos de maquillaje en jerga oficial, la información coincide con las estadísticas de la Secretaría de Trabajo, en base a registros administrativos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), que afirman que “el trabajo registrado del sector privado se mantuvo constante en junio de 2025”, pero reconoce que “durante el primer semestre del año se verifica una expansión considerable de esta categoría ocupacional, impulsada por los trabajadores independientes, en especial los encuadrados en el régimen de monotributo”.

Este reconocimiento del aumento de que el único sector que crece es el monotributista (aumento de 4 % durante el primer semestre del año), absolutamente precarizado y sin derechos, contrasta con la caída del empleo asalariado registrado del sector privado, especialmente en sectores como Pesca (-6,6%), Explotación de minas y canteras (-5,3%), Intermediación financiera (-1,2%) e Industria manufacturera (-0,7%). En cuanto a la industria se plantea que la reducción se explica principalmente “por la caída del empleo en actividades vinculadas a la demanda del mercado interno, como las ramas textil y calzado, alimentos, metalmecánica y producción de madera”.