Industria en contracción, consumo estancado y más despidos: la catástrofe económica que el Gobierno busca ocultar

En los últimos días, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) confirmó que la actividad económica cayó 2,6% en febrero respecto de enero, el peor desempeño mensual desde diciembre de 2023, y que en términos interanuales la baja llegó al 2,1%. Los sectores más golpeados fueron la industria manufacturera, que retrocedió 8,7%, y el comercio, con una caída del 7%. En el otro extremo, energía y minería, el agro y la intermediación financiera registraron subas, lo que consolida una economía cada vez más escindida: un polo exportador que crece y un entramado productivo ligado al mercado interno que se hunde, gracias a un consumo interno en caída libre.

El dato de la industria no es aislado, sino parte de una tendencia. En el primer bimestre del año, el sector utilizó apenas el 54,1% de su capacidad instalada, el nivel más bajo desde principios de 2002, en plena crisis posconvertibilidad. Las ramas más afectadas fueron insumos para la construcción y productos siderúrgicos, vehículos y autopartes, y maquinaria y equipo. Las encuestas del propio INDEC muestran que los empresarios industriales no tienen expectativas favorables para la producción ni el empleo de acá a mediados de año, y que la demanda interna insuficiente y la competencia de importados son los dos factores que más frenan la actividad.

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El consumo masivo tampoco da señales de recuperación. En marzo, el 37,3% de las empresas de supermercados y autoservicios mayoristas calificó la situación comercial como «mala», frente a apenas un 5,3% que la consideró «buena». El 58,7% de las firmas identifica la caída de la demanda como el principal límite a su actividad. Para el trimestre abril-junio, el 24% de los comercios prevé reducir pedidos a proveedores y ninguna empresa proyecta aumentarlos. En ese contexto, el 24% del sector ya anticipa reducción de personal.

La situación laboral también preocupa en la industria. El 17,3% de las empresas industriales prevé reducir dotación en los próximos meses, y el 18,7% anticipa una caída en las horas trabajadas. El Indicador de Confianza Empresarial Industrial se ubicó en -18,3% en marzo, con el 50,9% de los industriales señalando la demanda interna insuficiente como el principal obstáculo para producir. Las perspectivas para el segundo trimestre apuntan a estancamiento con sesgo contractivo: solo el 15,1% de las firmas espera una mejora en la producción.

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Frente a este cuadro, el Gobierno eligió apostar por el mero relato. El ministro Caputo sostuvo que «un crecimiento basado en el consumo no es un crecimiento sano y duradero» y describió la caída de las ventas como una suerte de desintoxicación necesaria. Milei, por su parte, descartó cualquier estímulo al mercado interno y reafirmó que bajar la inflación es la única prioridad, aunque el costo sea una recesión que ya empieza a erosionar el empleo. Lo que el Gobierno llama corrección, los trabajadores lo experimentan como pérdida de ingresos, cierre de fuentes de trabajo y achicamiento de una economía que lleva una década sin recuperar el PBI per cápita previo a la crisis.