Más allá del triunfo electoral del Gobierno y de las promesas de avances parlamentarios con la implementación de una nueva reforma laboral que tras el argumento de que una brutal flexibilización y precarización para los trabajadores promete sentar las condiciones para la creación de más empleos, lo cierto es que la crisis del mundo laboral no parece tener fondo y día a día se suceden las noticias de más cierres de fábrica, despidos y mayor precarización laboral. En las últimas horas tuvimos noticias en este sentido sobre Acerías Beriso, la textil Sueño Fueguino y Fujitec Argentina.
Trabajadores de Acerías Berisso denuncian este martes que la empresa cerró el acceso a la fábrica sin aviso, incumpliendo así nuevamente los términos de la conciliación obligatoria dispuesta por el Ministerio de Trabajo bonaerense. Además, añaden que todavía no se hizo efectivo el pago de los sueldos adeudados desde hace varios meses y advierten por la posibilidad de un vaciamiento de la planta. La empresa metalúrgica había incumplido en agosto el pago de los salarios, por lo que, con acompañamiento de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), se decidió lanzar una retención de tareas y una ocupación de la planta. La conciliación dictada por la cartera laboral de la provincia había destrabado las posibilidades de diálogo, pero la decisión unilateral de la empresa volvió a detonar el conflicto.
La textil Sueño Fueguino, de la ciudad de Río Grande, (una de las principales productoras de ropa de cama a nivel nacional) despidió a 30 trabajadores temporarios y 5 de la plantilla estable, algunos con hasta 25 años de antigüedad, además de alertar al resto del plantel que si no se resuelve el conflicto planteado con el Gobierno nacional en relación con los aranceles para la isla, se puede perder la totalidad de los puestos de trabajo.
La seccional porteña de la UOM movilizó para denunciar un proceso de precarización laboral de la multinacional de capitales japoneses Fujitec, que en nuestro país posee Fujitec Argentina S.A., por la incorporación de personal administrativo por fuera del convenio colectivo de trabajo, una grave violación de la ley local y de los derechos laborales. El gremio incluso presentó una queja ante el embajador de Japón en nuestro país, Hiroshi Yamauchi, y anticiparon la posibilidad de recurrir incluso al primer ministro nipón Sanane Takaich, a quien reconocieron por «su sensibilidad y apego a las leyes».

























