El último censo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, realizado por el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat porteño, confirmó que la cantidad de personas en situación de calle alcanzó el punto más alto de la historia desde el inicio del registro, dando cuenta del impacto de la crisis económica nacional en CABA. En ese contexto dramático, la administración porteña de Jorge Macri, lejos de implementar políticas de protección para los más vulnerables, optó por acelerar su política de desalojos, para garantizar más facilidades para los desarrollos inmobiliarios que son marca registrada de las administraciones macristas.
El dato más contundente del relevamiento fue el crecimiento explosivo de la población en los paradores o Centros de Inclusión Social (CIS), que en el último semestre registraron un aumento de visitantes de 20%, reflejo directo del aumento de la indigencia en la Ciudad. El aumento de la gente que directamente duerme en la calle registró un incremento de 3%, en comparación con el mes de mayo.
El aumento de la pobreza también implicó que el 80% de los integrantes de esa categoría tiene entre 19 y 59 años, plena edad productiva, mientras que los adultos mayores representaron apenas el 8% del total. Estas cifras muestran también un deterioro del tejido productivo nacional, que ya no puede incorporar a trabajadores en busca de empleo, que deben recurrir a una asistencia social cada vez más ausente para la supervivencia. El 67,1% de los censados nació fuera de la capital, lo que refleja la degradación del universo laboral más allá de las fronteras de la Ciudad.
En un desglose por comunas se confirma que la indigencia se concentró en el corazón de la ciudad, ya que la mitad de las personas en situación de calle se agrupó en las comunas 1 y 3 (barrios como Constitución, Monserrat, San Telmo, Retiro y Balvanera). El 30% de los censados entró en situación de calle hace menos de un año, mientras que el 68,2% de la población relevada ya lleva más de doce meses viviendo en condiciones de precariedad.
Más allá de estas elementales políticas de contención social, la administración Macri continúa avanzando con su histórico plan de desalojos para garantizar nuevos desarrollos inmobiliarios. En los últimos días fue desalojado un predio del Parque Avellaneda donde funcionaba una cooperativa de recuperadores urbanos, dejando sin fuentes de trabajo a decenas de personas que se desempeñaban en tareas de reciclado.
La cooperativa «El Amanecer de los Cartoneros» fue desalojada esta semana y sus más de 200 trabajadores quedaron sin sus fuentes de ingresos. La cooperativa, vinculada al Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) que encabeza Juan Grabois, llevaba más de una década ocupando el predio ubicado debajo de la autopista Perito Moreno, con una concesión oficial, lo que no fue tomado en cuenta para su desalojo. Jorge Macri impulsó una acción oficial para la «recuperación de espacios públicos y ordenamiento territorial», acusando de «usurpación» a la organización social, pese a la presentación de los acuerdos previos.
Voceros del MTE afirmaron que el predio había sido otorgado por el propio Gobierno de la Ciudad hace más de 15 años y que el desalojo no solo elimina fuentes de trabajo, sino que «pone en riesgo una parte fundamental del sistema de recuperación de residuos textiles y urbanos», al tiempo que no descartaron medidas de fuerza en los próximos días.

























