Servicios Meteorológico y Centrales Nucleares: desvaloración del Gobierno y ausencia de políticas estatales en áreas vitales

El desinterés oficial de la administración de Javier Milei por ciertas áreas del Estado y la política activa de desfinanciamiento del sistema científico argentino que aplica desde su primer día de gestión del Gobierno de Javier Milei viene produciendo impactos negativos en diversas esferas estratégicas. Además del sistema universitario en su conjunto u organismos como el INTA, INTI, Conicet y muchos otros, en los últimos días tuvimos noticias negativas respecto del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y los importantes desarrollos nucleares del país. Una estrategia consecuente de desidia, precarización y entrega de la soberanía nacional.

En las últimas horas, el Centro Argentino de Meteorólogos (CAM) publicó un extenso comunicado confirmando que, desde la renuncia de Antonio Mauad, último director del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), que se produjo en agosto del año pasado, ese cargo quedó vacante y que ahora, ante la crisis del organismo, la única respuesta del Gobierno pasa solo por intentar que el profesional retome su puesto, contra la voluntad de los especialistas del sector. El comunicado del CAM explicita que, «frente a esta situación, entendemos oportuno resaltar que el licenciado Mauad no cumple con los requisitos establecidos por el decreto 1432/2007». Y afirman que la designación de «una persona sin la formación adecuada podría poner en riesgo la operatividad del SMN y la calidad de los servicios que ofrece, con implicancias directas en la seguridad y la economía de nuestro país».

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Luego detallan que, según el decreto en cuestión, la Dirección del SMN debe ser ejercida por un profesional con título universitario de al menos cinco años de duración, vinculado a las ciencias de la atmósfera, lo que «no es un formalismo administrativo, sino un elemento central para garantizar la capacidad técnica, científica y operativa del organismo». En el mismo sentido, remarcan que «el SMN cumple un rol estratégico para el país: produce información meteorológica y climática, desarrolla sistemas de alerta temprana, contribuye a la reducción del riesgo de desastres y representa a la Argentina ante organismos internacionales. La conducción de un organismo con estas responsabilidades requiere formación específica y conocimiento profundo del sistema atmosférico y climático, así como de la complejidad de su gestión”.

En cuanto a la política de destrucción del sistema nuclear argentino, ya en 2025 se confirmaron las decisiones estatales de no invertir en el CAREM, el primer y único reactor nuclear de potencia de desarrollo propio, que se encontraba en proceso de construcción. Más allá de que el presupuesto invertido en ciencia en su conjunto apenas fue de 0,16% del PBI -la cifra más baja en los últimos 50 años-, el ataque a los desarrollos nucleares parecen haber sido prioritarios, con la desfinanciación del Balseiro, la privatización de Nucleoeléctrica Argentina y los intentos de destrucción de la Comisión Nacional de Energía Atómica en primer lugar (lo que tiene que contextualizarse en la sumisión oficial a los reclamos de Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional y otros organismos que no quieren que un país «periférico» logre avances y soberanía en este terreno).

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El ex ministro de Ciencia y Tecnología Daniel Filmus recordó que en 2015 Argentina alcanzó un pico de inversión del 0,35% del PBI en ciencia y que existía una ley de financiamiento para llegar al 1% en 2032 (normativa que fue derogada por Milei). El ex ministro denunció que el Gobierno está destruyendo «en tiempo récord» el esfuerzo de miles de científicos y tecnólogos, con el caso del CAREM como ejemplo máximo, en tanto implica una renuncia a la «capacidad de generar tecnología de alto valor para limitarse a ser un mero proveedor de materias primas como el uranio». La privatización del 44% de Nucleoeléctrica Argentina, que opera las centrales nucleares Atucha y Embalse, también ignoraran el valor estratégico del sistema nuclear para dejarle camino libre a otros actores internacionales, que pasarán a ocupar el lugar que Argentina supo tener durante décadas, liderando los desarrollos nucleares de la región.