El desplome del consumo derivado de la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, impacta duramente en la actividad industrial, en especial en lo que hace a las Pequeñas y Medianas Industrias (Pymes). En los últimos días se confirmaron cierres, pedidos de quiebra y despidos en firmas del sector “línea blanca” y de la alimentación. La estabilización cambiaria y la baja del riesgo país de la que presume el Gobierno de Javier Milei no implican ninguna recuperación del tejido productivo nacional ni del nivel de vida de los trabajadores.
En el marco del desplome de las ventas en el mercado local y el creciente ingreso de importaciones facilitado por las políticas oficiales, Electrolux, una histórica fábrica de electrodomésticos asentada en la provincia de Córdoba, decidió extender hasta fin de año el esquema de suspensiones rotativas que se comenzó a aplicar en octubre, lo que afecta a unos 400 trabajadores. Pablo Cerra, dirigente de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) explicó: “Desde el inicio del año se perdieron 2.000 empleos en la región, el rubro más golpeado es el de línea blanca fría. El acuerdo con Electrolux se extendió y continúan las suspensiones rotativas hasta principios del mes de enero. Se acordó el pago del 100% del salario de los trabajadores en octubre y noviembre y en diciembre se pagará el 95% del sueldo. No sabemos que ocurrirá en enero”.
En cuanto a la empresa Mabe, productora de modelos para las marcas Drean, Aurora y Patrick, hoy en manos de un grupo empresarial mexicano, directamente decidió cerrar su planta de la ciudad cordobesa de Río Segundo, para concentrar su producción en Luque (también provincia de Córdoba), ofreciéndole relocalización a 150 trabajadores, que ahora deberán viajar 60 kilómetros por día si desean mantener sus trabajos, mientras que otros 50 directamente fueron despedidos. En abril del año pasado ya la firma había recortado más de 200 puestos de su planta de Luque por el desplome de las ventas. Metrofund a despidos.
En cuanto al sector alimentación, esta semana el Juzgado Comercial N.º 29 decretó la quiebra de Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), empresa con sede en Sunchales (Santa Fe) que desde 2019 producía postres y yogures para SanCor. Los 400 trabajadores de la firma habían mantenido la operación durante los últimos meses, aún ante la falta de aportes jubilatorios y los ajustes salariales correspondientes. Desde el sindicato lácteo Atilra se pide responsabilidad a los inversores que tomaron el control de la empresa.
El caso de ARSA se suma a una larga lista de industrias lácteas en crisis, representando un duro golpe para las comunidades donde están emplazadas. La Suipachense, otra láctea en problemas, podría correr la misma suerte que ARSA. La crisis terminal de ARSA se suma a la de otras del sector lechero, como Verónica y La Lácteo, mientras que para La Suipachense se plantea la posibilidad de otro proceso de quiebra para los próximos meses.
En la provincia de Mendoza se confirmó el remate judicial del 100% del establecimiento comercial Gonzalo Artículos de Copetín SRL, empresa dedicada a la elaboración artesanal de galletitas y snacks. El paquete incluye no sólo la marca, sino también los dos inmuebles de la firma, la maquinaria y un vehículo. Los trabajadores de la empresa, hoy en la incertidumbre, esperan que tras el cambio de dueño se garantice la continuidad de los puestos de trabajo.

























