La renovación de autoridades de la Confederacion General del Trabajo (CGT) se produjo en el medio de múltiples tensiones en relación no sólo con las mejores estrategias para enfrentar la ofensiva del Gobierno de Javier Milei sino también respecto del mismo formato de dirección de la central obrera, ya que algunos sectores proponían volver al unicato. Sin embargo se optó por la continuidad de un triunvirato, con cambios de último momento y nombres que fueron muy disputados. El único que pereció estar fuera de discusión fue el del titular del Sindicato del Seguro Jorge Sola, quien cosechó un amplísimo consenso (con su nombre incluso sonando también para una posible conducción individual).
En sus primeras declaraciones tras la asunción como integrante del nuevo triunvirato, junto a Cristian Jerónimo (Sindicato del Vidrio) y Octavio Argüello (Camioneros), abordó el tema de la reforma laboral, un proyecto oficial que plantea una muy regresiva flexibilización de los convenios de trabajo (incluso buscando que se habiliten las negociaciones por empresa por encima de los convenios por rama), en un debate que se llevará adelante no sólo en el Consejo de Mayo y en el Congreso de la Nación, cuando el Gobierno presente su propuesta después de la renovación legislativa del 10 de diciembre, sino también en los territorios provinciales y en las distintas regionales de los gremios.
En relación con la reforma, Sola dio cuenta de los cambios en el mundo del trabajo: «No nos van a correr diciendo que la libertad no necesita de justicia social, es con justicia social que se da la libertad, sin ella es imposible. Estamos conscientes también que el mundo laboral ha cambiado, las nuevas tecnologías, la robótica, la inteligencia artificial, ese mismo mundo laboral que nos atraviesa, a veces sin pedirnos permiso, sin siquiera que podamos tomar distancia y volver a tener las condiciones laborales que necesitamos». Pero también anticipó: «Rechazamos todo aquello que sea un símil del decreto 70/23. Algún sector del Gobierno quiere refritarlo y ponerlo como reforma. Eso va a tener nuestro rechazo, porque ya lo rechazamos en la calle y la Justicia lo declaró inconstitucional».
Y agregó, enfatizando la responsabilidad del gobierno en la actual situación tan difícil para los asalariados: «Tenemos un diagnóstico laboral que nos acosa, que nos agobia, desocupación, caída del empleo, empleo informal, caída del poder adquisitivo, nuestros jubilados y nuestras jubiladas, que no solamente nos llegan a fin de mes, sino que hasta no pueden tener su salud, y la pobreza y la marginalidad que nos acosa de hace décadas. Y eso es producto de políticas que no han llevado a este lugar, de políticas que este movimiento obrero tiene mucho para aportar, para que se corrijan, para que se creen, para que imaginemos y emocionemos con una Argentina mejor¨. En el mismo sentido, enfatizó: «La recesión de empresas y el endeudamiento público y familiar, cuando cada familia debe más del ciento treinta por ciento de su salario, nos hacen poner el eje en pensar que con la libertad no basta, que necesitamos que la distribución sea equitativa, sea justa, y que el que más tiene pueda distribuir de mejor manera para el que más necesita. Y para eso se necesita política pública gubernamental».
Reivindicando una posición dialoguista, el nuevo triunviro aseguró que desde la central obrera «no le vamos a a escapar al conflicto, porque el conflicto en algún momento requiere una solución, pero rechazamos el enfrentamiento, porque el enfrentamiento lo que pretende es destruir al que está enfrente». Y agregó: «Es la política binaria, es el chillón tengo razón y el de enfrente no, y hay que destruirlo. Nosotros creemos en la atención constructiva, creemos en el diálogo, creemos en el diálogo que nos da la convención colectiva de trabajo, las paritarias, en la generación de nuevas y mejores derechos, y es ahí donde tenemos la fortaleza»: «Es el capital y el trabajo, esa asociación estratégica entre empleadores y trabajadores con un estado presente, inteligente y eficaz lo que nos lleva hacia adelante. Y ahí estamos y estaremos con esta CGT, con esta fuerza enorme, con esta territorialidad que tiene el movimiento sindical argentino. En cada lugar del país, en cada lugar, en cada esquina de cada pueblo late las necesidades. Y sí, cuando hay una necesidad, nace un derecho, y por esoomos socios estratégicos, socios estratégicos para una Argentina que merece que cada pibe, que cada piba, que cada jubilado, que cada jubilado, que cada habitante tenga la felicidad que merece, que pueda alimentarse, como decía el papa Francisco, nadie es libre si no puede conseguir su propia alimentación, su propia salud, su propia casa, su propia vestimenta».

























