La Bolsa de Cereales destacó el «Acuerdo de Asociaciones» firmado recientemente entre el Mercosur y la Unión Europea, definiéndolo como «una iniciativa estratégica que busca profundizar la inserción internacional del bloque en un contexto global de creciente fragmentación». Si bien aún falta la aprobación final del parlamento de la Unión Europea, que de hecho tendrá resistencias de la representación de varios países, incluso una posible judicialización de este intercambio comercial en marcha, la histórica entidad representante del cerealero de nuestro país celebra que «tras más de 25 años de negociación», ahora se crea «un marco que otorga al Mercosur acceso preferencial y previsible al mercado europeo, con eliminaciones arancelarias o cuotas para productos sensibles y reglas claras en materia no arancelaria», entre otras especificaciones.
A través de un documento titulado «Efectos sobre los derechos de exportación», se especifica que se amplían «oportunidades de exportación, especialmente para la agroindustria», ya que se «fortalece la previsibilidad de las políticas comerciales y moderniza los marcos normativos», señalando incluso que asimismo, «mejora la posición del bloque frente a competidores», reforzando «su atractivo para las inversiones y consolidando al Mercosur como un actor relevante en las cadenas globales de valor».
El informe resalta que «los análisis muestran que la reducción de derechos de exportación contemplada en el acuerdo Mercosur—UE introduce incentivos significativos para la producción agrícola argentina». «El modelo de equilibrio parcial utilizado permite proyectar incrementos relevantes en producción y exportaciones, especialmente en trigo, maíz y soja», detalla. Y remarca que «estas mejoras se traducen, hacia 2034/35, en exportaciones que podrían acercarse a los USD 42.000 millones en el escenario más dinámico, frente a USD 33.230 millones en la situación inicial».
Paralelamente, se aclara que «la Asociación Mercosur—UE aborda múltiples áreas que redefinen de manera más amplia el marco de inserción internacional del bloque». Por lo que «bajo esta perspectiva, las modificaciones sobre los derechos de exportación y los instrumentos asociados deben entenderse como un capítulo dentro de una arquitectura mucho más extensa», con un impacto potencial aún mayor sobre la economía del país.
Por último, el documento concluye señalando que este intercambio bicontinental «podría constituir un paso relevante para consolidar a la Argentina como un proveedor confiable y previsible de alimentos en los mercados internacionales». «La combinación de reglas más estables», finaliza sugiriendo —en lo que puede leerse como una solicitud a alentar más medidas de reducción impositiva del gobierno nacional para el sector—, «menores cargas a la exportación y la limitación de mecanismos discrecionales contribuiría a mejorar la competitividad sistémica del sector agroindustrial, en un contexto de creciente demanda global y mayor exigencia regulatoria».

























