La Unión Tranviarios Automotor (UTA), el gremio colectivero que lidera Roberto Fernández, ofició de anfitrión, de la reunión de la CGT Azul y Blanca ampliada, que lidera Luis Barrionuevo, para definir la participación activa de este sector en la movilización del jueves 30 de abril a Plaza de Mayo, en la conmemoración del Día del Trabajador convocada por la CGT. Entre los más de veinte sindicatos presentes, participaron del encuentro Omar Maturano de La Fraternidad -conductores de trenes-, el propio gremio Gastronómico, Sindicato de Maestranza (SOM), liderado por Oscar Rojas, Sindicato de Carga y Descarga encabezado por Daniel Vila, Roberto Solari del Sindicato de Guardavidas (SUGARA), Luis Cejas de Viajantes, junto al gremio del Tabaco y Perfumistas, entre otras organizaciones.
Según pudo saber «Estado de Alerta», la discusión de más de cuatro horas tuvo momentos de tensión a la hora de las críticas a la conducción de la CGT, orientada principalmente a algunos de sus representantes, aunque finalmente se acordó movilizar masivamente y acompañar la marcha del jueves, primando la postura de los integrantes del Consejo Directivo de la central sindical frente a quienes proponían no participar.
La decisión fue «priorizar la unidad», y llevar como consignas el objetivo de alcanzar «paritarias libres, con rápidas homologaciones de la Secretaría del Trabajo, la defensa de los jubilados y la protección del sistema de salud que conforman las Obras Sociales Sindicales».
En este sentido, se hizo foco en la desprotección que están sufriendo los discapacitados, y se decidió avanzar en denuncias por fraudes en la atención a trabajadores de diferentes actividades en algunos centros de salud, con «la inacción de la Superintendencia, una práctica que se inició en la Ciudad de Buenos Aires y que ahora también se trasladó a varias provincias», por lo que están instrumentando avanzar con presentaciones ante la justicia.
Asimismo, el sector acordó continuar con estos encuentros, luego del 1ro de mayo, para seguir delineando acuerdos de esta expresión de Azopardo, con el objetivo de delinear «un plan de lucha, que incluya un paro general», al tiempo de consensuar una estructura de representación partidaria, «orientada a contener a los más jóvenes de distintas organizaciones y expresiones políticas», con vista a las elecciones presidenciales de 2027.

























