Los movimientos sociales afines al Gobierno multiplicaron presencias el domingo 1 de Mayo en la Avenida 9 de Julio, en conmemoración del Día Internacional de los Trabajadores, luego del anticipo que había realizado el sector más ultra K del gobierno, encabezado por Máximo Kirchner.
Los representantes de la economía popular tomaron las «gestas del movimiento obrero» y reclamaron por los «derechos que faltan», refiriéndose a un sector en condiciones de vulnerabilidad que se sostiene en base a planes sociales que intentan poco a poco transformarse en trabajo genuino.
Los principales dirigentes de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), que nuclea a los movimientos sociales afines a la Casa Rosada, reclamaron «mayor participación en las decisiones del Gobierno y un plan de lucha más sólido contra la inflación y pidieron terminar con las internas en el Frente de Todos».
A pesar de la afinidad con el presidente, los discursos estuvieron atravesados por la preocupación, que se palpa en los movimientos sociales, no solo por las tensiones puertas adentro, sino por los aumentos de precios que golpean a los sectores más castigados.
El grueso estuvo conformado por el Movimiento Evita, Barrios de Pie y la Corriente Clasista y Combativa, llamados habitualmente “los Cayetanos”. Los principales oradores fueron Esteban «Gringo» Castro (UTEP), Gildo Onorato (Movimiento Evita), Dina Sánchez (Frente Popular Darío Santillán), Norma Morales (Somos Barrios de Pie) y Juan Carlos Alderete (CCC).
Una vez más el planteo estuvo referido a los tres conceptos iniciales que planteó el Papa Francisco: «Tierra, Techo y Trabajo», incluido en un paquete de leyes que incluyen el ingreso básico universal y el monotributo productivo, ya que «ni los planes ni la generación de algunos nuevos puestos de trabajo pueden abarcar a los 18 millones de pobres que hoy habitan la Argentina», reclamaron.
El Frente de Izquierda Unidad también hizo su muestra de fuerza pero trató de diferenciarse y se agolpó en la Plaza de Mayo donde llevó adelante un acto con consignas bastante más duras contra el Gobierno de Alberto Fernández como el rechazo al «pacto con el FMI y el ajuste» y en demanda de «la recuperación salarial».
Algunas CGT regionales realizaron actos en distintas localidades pero no hubo un llamado a participación masiva a nivel nacional ni a nivel país, algo consensuado con anterioridad en la calle Azopardo, donde las negociaciones paritarias tienen sabor a poco para recomponer los alicaídos bolsillos de los trabajadores y donde la ruptura política de la coalición de Gobierno pone en jaque todos los avances comprometidos y hace espejo dentro de la central obrera, dividida entre Albertistas y contra albertistas, algo en lo que ambos coinciden, de no solucionarse, conducirá a un seguro fracaso.