El sector biodiesel también en problemas: sin precio hay riesgo de cierres y suspensiones

                RedacciónEDA

La Secretaría de Energía debería haber publicado el precio actualizado que deben pagar las petroleras por el biodiésel que adquieren entre el 1 y el 5 de marzo. Sin embargo, está por concluir el mes y las plantas, que son importantes para las economías regionales, están recibiendo todavía el precio de febrero y eso hace peligrar su funcionamiento.

De allí que hay gran preocupación en las PyMEs porque aseguran estar trabajando a pérdida y no sabemos por cuánto tiempo vamos a seguir con la planta abierta” indicaron desde el sector.

La Cámara de Empresas Pymes Regionales Elaboradoras de Biocombustibles (CEPREB) ya había anticipado la grave crisis que enfrenta esta industria cuando, a través de un extenso comunicado, plantearon que todas las plantas nacionales están “produciendo a pérdida, sin posibilidad siquiera de cubrir los costos variables”.

El valor que están pagando ha quedado desfasado. “Nos están fundiendo” acusan, el argumento es que el precio de febrero estaba calculado en base a un dólar de $37,88. Desde ese entonces, subió más del 10%. Y esto pega en todos los costos” esto hace que las medianas y pequeñas empresas no puedan asegurar cuánto tiempo más va a seguir produciendo biodiésel, -clave para realizar el corte con gasoil- en estas condiciones.

Lo que más preocupa ante el eventual cese de actividad en las plantas, es qué va a suceder con las 1.600 personas que hoy en día trabajan en este sector, en un escenario claramente difícil para el empleo en la Argentina.

Dentro de esos costos están dolarizados insumos como el metanol y el aceite de soja que se disparan con el aumento del tipo de cambio. Estas materias primas representan el 95% de la estructura de costos.

En ese contexto dispararon “las Pymes de biodiésel debemos abastecernos de materia prima e insumos a precios de mercado, pero no podemos trasladar los mayores costos, conforme lo establece el marco regulatorio vigente, al precio del producto que deben adquirir las empresas petroleras, quienes, por otra parte, no tienen restricciones para trasladar sus mayores costos al precio en el surtidor”, agregaron.