Cuestionamientos y enojos entre los líderes de la CGT

                Edgardo R. Chini

A partir de la salida en superficie de una supuesta negociación que varios referentes del sindicalismo estarían haciendo, para proteger la economía de la Obras Sociales a cambio de postergar medidas de fuerza, los llamados cruzados entre secretarios generales se multiplicaron para conseguir aclarar los trascendidos.

La calma volvió cuando se señaló a la primera línea del gobierno nacional como único operador en la difusión de estas conversaciones, haciéndolas parecer como un supuesto ‘canje de favores’.

Como prueba exhiben el tiempo que tienen estas negociaciones y que, afirman, “siempre han ido por otros carriles a las discusiones gremiales”.  Según dicen, haber dejado trascender algunos detalles de estos encuentros, tuvo la intención de generar mayores rispideces y distancias entre los titulares de los gremios y aumentar las diferencias “con el fin de contrarrestar cualquier consenso posible para llevar adelante medidas de protesta contra la continua pérdida de fuentes de empleo y la brutal caída del poder adquisitivo de los salarios”.

Los más vehementes en este sentido fueron algunos referentes de los gremios industriales, que avanzan hacia una movilización en conjunto con empresarios de distintas actividades, ya que vieron una ‘fuerte jugada ministerial con olor a pase de facturas’, luego que fuera rechazado de plano el último borrador presentado de Reforma Laboral, con eje en el final de las horas extras y en el marco que regula las indemnizaciones por despido.

De hecho, rápidamente se confirmó la marcha en conjunto con las PYMES para el mes de abril y la fecha de un nuevo paro general volverá estar en la mesa de la sede de Azopardo cuando esta semana se reúna nuevamente la conducción de la CGT. Más aún, teniendo en cuenta la necesidad de contener la demanda, de incrementar las protestas planteadas por diferentes sectores del Movimiento Obrero y sus bases sindicales.

Aún así, nadie desconoce que la forma de enfrentar la profundidad de la actual crisis, también deberá enmarcarse en un escenario político que obliga a definir el rol que cumplirán las organizaciones que representan a los trabajadores ante las diferentes propuestas electorales de las distintas expresiones partidarias y sus candidaturas presidenciales.

E.R.CH