La explotación laboral en los talleres textiles es moneda corriente aún en la Argentina. En el conurbano sur este lugar ubicado en la Calle Blas Parera y Avenida Florencio Varela (Quilmes) comenzó a ser investigado por «infracción a la ley de marcas» pero detrás de eso se escondía un delito aún mayor.
Diez personas trabajaban en condiciones de esclavitud en el taller clandestino ubicado en Quilmes Oeste y finalmente pudieron ser liberadas tras la clausura del precario local donde realizaban sus tareas.
En el lugar, la Policía encontró a una decena de personas de nacionalidad boliviana “trabajando en negro, apretados y sin ningún tipo de ventilación”, motivo por el cual la Justicia entendió que los dueños del taller incurrieron en el delito de “reducción a la servidumbre” de sus empleados.
Como resultado del trabajo se habrían incautado casi 5 mil prendas: 1500 camperas con la marca de Columbia, 1700 pantalones de jean marca Guzzi y Levis, 850 joggings marca Nike y 700 conjuntos deportivos Adidas, todos apócrifos al realizar tres allanamientos ordenados por la comisaría tercera de Quilmes.
Del resultado del operativo policial resultaron también secuestradas dos camionetas Mercedes Benz Sprinter y un Volkswagen Vento.
De acuerdo a la causa resultaron imputados los miembros de una familia completa, compuesta por un matrimonio y su hijo, también mayor de edad, todos de nacionalidad boliviana. Este último sería quien estaba encargado de comercializar las prendas que se producían ilegalmente. A ellos, se sumaron otras cuatro personas que serían cómplices en la actividad.