Los 80 trabajadores de Los Maizales, tenedor libre clásico de Caballito, asistieron a trabajar y se encontraron con un candado en la puerta, con su lugar de empleo totalmente cerrado. «Nunca recibimos un aviso, ni un telegrama», expresaron con sorpresa e indignación al ver lo sucedido.
Horas después, dos de los dueños del establecimiento se presentaron para dialogar con uno de los trabajadores para ofrecer indemnizaciones que, según los empleados, eran muy bajas. «Yo no les voy a regalar siete años de mi vida, a mí no me sirven 30 mil pesos», sentenció Julieta, quien fue moza del lugar.
“Hacía tiempo se hablaba de que venía todo mal», agregó la actual ex empleada, quien también indicó que la situación económica llevó a una baja notable de clientes sumado al importante aumento de los costos fijos. Desde la empresa confirmaron el cierre pero no quisieron hablar del futuro de los trabajadores.
No es un caso aislado el de Los Maizales. En las últimas semanas, locales con mucha trayectoria en el rubro gastronómico como la pizzeria Roma y el bar Los Compañeros tuvieron que bajar sus persianas ante la falta de clientes, el incremento de los precio de alquileres y los tarifazos, lo que hace imposible continuar en actividad.