El 15% la cifra que se quedó corta

                RedacciónEDA

Por María Laura Beherán

Hasta el fin de semana extra large del 1 de Mayo, los cierres de acuerdos paritarios en un 15%, que incluían a sindicatos fuertes como Comercio, la UOCRA y hasta Bancarios, entre otros muchos, parecían consolidar la cifra impulsada por el gobierno y poner fija la vara en las futuras negociaciones salariales.

Pero ya con los datos oficiales de 2,4 puntos de inflación para abril, más un 26% de aumento de agua y un boleto de subte que se irá a $11 se generan ruidos que indican que será imposible tener un mes patrio planchado como auguraba el gobierno.

La frutilla del postre la tuvimos en la fugaz semana de tres días (semana corta y negra) siguiente al día del Trabajador, donde los mercados fluctuaron hasta dar un revés a cualquier predicción optimista que pudiera existir.

La corrida cambiaria que colocó al dólar a más de $23 pesos y todas las maniobras de un gobierno “contra las cuerdas” pusieron a los gremios en autos de que debían actuar rápidamente, pese a que, desde el ejecutivo lograron, aunque sea momentáneamente, poner paños fríos.

Pese a que la mayoría de esos acuerdos del 15% incluyen cláusula de revisión o gatillo, y algunos abren la puerta a compensaciones o retroactivos, hoy ya esa cifra ha quedado “desactualizada” y hasta los empresarios habrían “sugerido” porcentajes más razonables  para no tener convulsionadas nuevamente sus empresas en uno o dos meses.

El ejemplo de aceiteros que acaba de cerrar en 19% ya es un indicio de que no habrá vuelta atrás y todos los acuerdos salariales irán hacia el 20% o más, si es que se quieren generar las condiciones básicas de funcionamiento.

A todo esto continúa el conflicto docente en la provincia más grande del país (con 4 millones niños en edad escolar) que aún entre sombras sigue su derrotero.

A esta altura, seguramente el gobierno ya tomó nota de que deberán pagar “los platos rotos” de este cimbronazo financiero que nos transportó en pocos días al fantasma del 2001.

La confianza se ha “pulverizado” y parece ser el momento de los sindicatos. La CGT y la CATT tomaron la iniciativa y marcharon contra el tarifazo, al tiempo que anticipaban también el “estado de alerta” frente a la posible reforma laboral.

Es hora de poner más el ojo en los que están al final del túnel y deberán saber cómo hacerlo en este complejo contexto, porque si una nueva crisis los toma por sorpresa, la sociedad y en especial los trabajadores no se lo perdonarán ni a unos ni a otros.