Por la “descontrolada” suba de precios, se tensa la relación entre Alberto y los gremios

El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, ya había marcado dos veredas respecto a las posiciones de las centrales obreras. Pero la inflación, en algún punto, vuelve a ponerlos del mismo lado, ya que las negociaciones paritarias de las próximas semanas serán muy duras, luego de los datos vertidos por el INDEC este mismo martes.

La CTA Autónoma junto a otras entidades sociales y gremiales convocaron para este jueves a “una nueva jornada nacional de lucha, que incluirá una movilización hacia el Senado, concentraciones, ollas populares y cortes de ruta”, convencida de que el pago de la deuda empeorará la situación de hambre y pobreza que hoy atraviesa la Argentina.

La cuerda se tensa cada vez más. También con la CTA de Hugo Yasky, quien si bien no se ha expresado enfáticamente en contra del Gobierno y sus últimas declaraciones fueron de pedido de “unidad” para el Frente de Todos en el 2023, los datos de la realidad le generan enorme preocupación.

De hecho, recordemos que el mismo Yasky y el grueso de los diputados de extracción sindical se abstuvieron al votar el acuerdo con el FMI en diputados, tal como fue el caso de los bancarios: Sergio Palazzo y Claudia Ormaechea, Pablo Carro, María Rosa Martínez, Carlos Ponce y la diputada kirchnerista, Vanesa Siley.

Hasta la CGT, que viene “bancando” incondicionalmente a Alberto Fernández, está preocupada por el contexto país y particularmente por la “suba de precios que todavía el Gobierno no logró controlar”. Fue Héctor Daer quien reconoció que “el flagelo de la inflación desbarata todos los valores nominales”. Eso sí, desde Azopardo creen que las condiciones macroeconómicas serán mejor si hay acuerdo con el FMI y así lo han planteado en el sentido de que “esto va a permitir tener una perspectiva a futuro”.

De hecho, Daer, quiso mitigar las responsabilidades internas y “habló de la suba de los precios internacionales”. Para ello hasta “estuvo a favor de colocar nuevas retenciones al sector agroexportador”, si hace falta, para amortizar el impacto de la suba de precios en el bolsillo de los trabajadores.

Por ahora, el moyanismo, debido a la enorme cercanía que ha mostrado con el presidente, -recordemos que Hugo Moyano ha mantenido varios encuentros privados con AF a lo largo de su gestión- tomó una actitud prudente respecto a la difícil situación económica y política que atraviesa la gestión Fernández, pero busca posicionarse estratégicamente en un lugar conveniente frente al conflicto creciente.

No resulta suficiente la declaración de que el viernes «se iniciará la guerra contra los precios», pues hasta el momento las políticas de control no han presentado resultados y por lo tanto se aguarda alguna «embestida» real que pueda «frenar» la escalada inflacionaria.

Lo que es unívoco, es que necesitan saber qué está pensando el presidente para los meses venideros, pues de lo contrario, las muestras de descontento se irán engrosando entre las filas de los trabajadores, en la misma proporción que lo hacen los precios en las góndolas.

Ya las manifestaciones de protesta y ayuda en la calle han tenido una magnitud pocas veces vistas en los últimos tiempos. Hoy miércoles, más de 15 cuadras de la 9 de Julio amanecieron pobladas de carpas por un acampe de movimientos sociales empobrecidos que reclaman una mejora salarial, alimentaria, laboral y de nivel de vida.