Salta: sin agua y sin Trabajo la desnutrición golpea trágicamente a la comunidad indígena “las Avispas”

                RedacciónEDA

Con desnutrición, sin agua ni energía eléctrica, sin baños -ni siquiera una letrina-, sin médicos y rodeados de enfermedades, sin escuela y sin trabajo porque desde el año pasado les han sacado sus ancestrales tierras. Así viven hoy casi 20 familias de la comunidad Las Avispas, ubicada a unos 90 kilómetros de Tartagal, en el norte de la provincia de Salta.

“A veces no hay palabras para describir esta tragedia, esos hermanos viven todos los días sin agua, ni alimentos; no hay trabajo, ni electricidad, hay muchas enfermedades, hay muchos niños y ancianos desnutridos”, denunció Modesto Rojas, cacique lantawos, coordinador zonal de la comunidad wichí en la AIRA (Asociación Indígena de la República Argentina).

En esa línea denunció además que “estos vecinos vivían del monte. Vivían de la madera, cortaban palo santo y hacían artesanías y producían carbón, trabajaban la miel. Pero ahora ya no tienen más monte, fueron corridos y sus tierras, vendidas”.

“No tienen monte, no hay madera, ni trabajo, no hay alimentos. Hoy muchos sobreviven comiendo carne de iguanas, por lo que en la comunidad hay un alto índice de desnutrición entre niños y ancianos”, remarcó.

El cacique Rojas recordó además que estas familias  “con más de 100 años en el territorio, año a año fueron corridas de sus tierras. Y el año pasado con una orden judicial les han sacado los poquitos terrenos que les quedaban a los habitantes de Las Avispas, las privatizaron y se las dieron a familias poderosas de Salta”.

“En esta comunidad están sin comida, sin trabajo, sin recursos, muchos chicos y abuelos con hambre, cuando pueden comiendo iguanas. Es realmente terrible lo que está pasando en esta comunidad y nadie atiende esta grave situación social”, insistió el dirigente indígena,

Finalmente, Rojas le envió un mensaje al presidente Mauricio Macri: “Al señor presidente le pediría que nos ayuden a recuperar los territorios, las tierras y a construir viviendas porque hoy estos hermanos viven bajo toldos. Esto le pido, Presidente, que nos escuchen: los pueblos originarios estamos sufriendo mucho”.