PUEBLOS Y ESTADOS. EL TRABAJO VS LA SERVIDUMBRE.

                Edgardo R. Chini

El bono de fin de año termino de confirmar que papá Noel no existe. A veces, el salvar los trapos conlleva ofrecer salvavidas que no flotan, que se hunden. Más aún si se tiene cuenta, entre los manotazos de ahogado, que el aumento del desempleo compite con el incremento inflacionario recesivo, en un diario cierre de empresas necesitadas del poder adquisitivo de un mercado interno que cotidianamente hace agua.

También es cierto que hay una Argentina macro (y no por el banco), que apuesta a insertarse en el grupo de los líderes del Je20, con un plan que podría graficarse, como la idea de exhibir una sucursal rentable a los centros de poder dentro de un capitalismo cuyo cuerpo central de negocios, prioriza sus extremidades financieras.

La delegación Sur da un paso al frente en el mandato que determina un neo colonialismo exacerbado por la pulsión emergente de la emergencia. Migraciones internas y externas en la búsqueda del  NO quedar afuera a cualquier costo –laboral y de otros derechos-.

Todo parte de un escenario que desestima y desprestigia, la construcción de proyectos colectivos; llámense partidos políticos, organizaciones sindicales, movimientos sociales y sigue la lista…  Con una dirigencia que mayoritariamente rehuye ponerse el poncho por lo que le toca, mientras hace valer su ausencia protagónica.

La caída en la participación de inversiones locales en negocios productivos (falta de visión empresaria de grandes ligas, ausencia de compromiso con lo nacional y cuadernos bitácora mediante), es otra variante que saca de la cancha a lo poco que queda de la siempre escasa burguesía argenta.

Así toma forma un mapa que define la superficie, marcada por la pérdida de contenciones conjuntas y conquistas sectoriales necesarias para sostener a quienes se mueven en el margen del hilo más delgado.  La fuerza del trabajo es empujada a caer en desgracia.

Mientras por debajo circulan otros propósitos de vínculos de empleo, que proponen sujetos sujetados a dependencias laborales donde pululan explotados y expulsados. Todo en la conformación de nuevas servidumbres de pertenencia a un sistema que los invita a ser libres de manera aislada, conviviendo en callejones sin salida.

El futuro del trabajo ‘marketinea’ en redes, las variantes de ciudadanos globales con un horizonte de invisibilidad productiva plagada de mecanizaciones ‘like’, que hacen ‘enter’ en plataformas de desarrollos virtuales.

Con las fronteras terrenales delimitadas por el lado de la valla de seguridad (“protocolos de represión” mediante), donde se te ubique en calles que proclaman manifiestos devaluados mediáticamente, empujados a resistir con chalecos refractarios y pañuelos de colores, como método de registro, en renovada disputa entre lo público y lo privado.

Si el 10 se queda con el 90 y el 90 se queda con el diez no hay riqueza ni ley que resista. Hasta un aprendiz de CEO sabe que los números así no cierran. Salvo que en los balances ya se prevea que un 1/3 de la humanidad sobra (aún en un cálculo optimista).

Y a poco de hacer foco en nuestro hemisferio regional, podrá concluirse que una nueva guerra fría por debajo de los 0 grados ya se ha instalado en el continente sudamericano.

En perspectiva, el horizonte se muestra convulsionado por tácticas de sostenimientos electorales, con el sistema de representaciones en crisis pensadas para ser funcionales.

Realidad que aumenta las escasas visiones estratégicas de gobernabilidad viable, en un nuevo esquema de dominación que erosiona los manuales de las causas comunes para la conformación de estados independientes con mandato soberano de desarrollo social.

“Así en la Tierra como en el Cielo”, reza con fuerza un líder de otras cumbres que impulsa unidades básicas, más allá de las cuestiones de la fe, cuando se expone a ser cuestionado por la decisión de embarrar la estola en asuntos mundanos, a la hora de poner en práctica el ejercicio de su Mandato Divino.