PARTIDOS ENTRE PARTIDAS DE TRUCOs FINANCIEROs CON BARAJAS MARCADAS

                Edgardo R. Chini

Una de las variables que exhibe “el mejor equipo económico de nuestro país de todos los tiempos”, entre los nuevos papers de pedido de perdón, por no cumplir con las incumplibles recetas globales; es el logro de bajar el valor de los salarios. Puja central del reparto de cartas de intención de un mazo que se distribuye entre reducidos comensales.
El Movimiento de Trabajadores, aún en disparidad de criterios, debe hacer suya la mano donde se pone en juego el poder adquisitivo y la expulsión de mano de obra con la consecuente pérdida de empleo. Ahí están los porotos. Justamente en ¨la relación de dependencia¨ que rigen las normas laborales y los destinos de los pueblos. El vínculo Trabajador-Patronal, sea este último estatal o privado (¿Privado de qué?) se encuentra recargado.
Desde ya, que el empresariado responsable de los sectores del comercio, servicios y producción en general, digo aquellos que su rol incluye el generar laburo (del que respeta los CCT), es en este contexto aliado de al menos mediano plazo.
Porque definitivamente esta claro que el enemigo/adversario (ahí cada uno verá el adjetivo que le es apropiado), es el capital financiero especulativo que hace gobierno con cartas marcadas. Trucos para hacer ocupación de Estado(s). Aquí, allá y en donde se apunte en el mapa.
Pero volviendo a estas pampas, ese es el escenario que decide el rol de los dirigentes. En cada uno de los estamentos que conforman los sectores con capacidad de decisión en la determinación de la acción. Oficialismos y Oposiciones. Principio básico de toda economía que comprenda la fuerza del trabajo como motora virtuosa esencial. Lo otro es creer que entre 1/3 y la 1/2 de la humanidad es material de descarte. Más aún si se tiene en cuenta la evolución tecnológica
De allí el mandato de ejercitar la defensa de derechos y/o intereses (muchas veces en pugna) de quienes se asumen parte comprometida en la construcción del territorio en visión de conjunto. El establecimiento de una frontera. donde todos los que conviven en contrario a esta ecuación de expulsión social, resuelvan accionar en consecuencia a las convicciones delegadas que representan.
Y nadie esta pecando de naif. ¨Si nos quedamos sólo con los buenos somos demasiado pocos¨, decía alguien por ahí. Y no porque no seamos mayoría, sino porque el pesaje se mide bajo otras reglas. Consenso entonces, necesariamente abarcador que pone a prueba límites y limitaciones.
Porque otra vez vuelve aquello que nos cuenta que los índices del riesgo país significan que el país esta en riesgo. Mas aún, según este criterio consultor, que los porcentajes de indigencia, pobreza, desocupación, informalidad, etc.
En este sentido el así llamado plan de lucha debe determinar la puesta en marcha de superadoras metodologías tradicionales La huelga es matriz de la demanda. El deber del legado que ofrece ese derecho es irrenunciable. A pesar de la vara que quiera utilizarse en cuestión de precio o de multa, para decretar un castigo aleccionador.
Aún así, el paro no es suficiente a la hora de resolver conflictos en curso. El ESTADO DE ALERTA es permanente. El campo en disputa toma forma y se desdibuja casi en el mismo encuadramiento. La actual situación de crisis agrede no sólo a la fuerza del trabajo.
No está determinado si el plan oficial es priorizar la estrategia de los CEOs o vehiculizar la alternancia electoral del partido del “Sí se Puede” que comandan la rama política de la alianza gobernante. Pero mucho movimiento se percibe en este sentido.
Unos y otros en las diásporas del Plan A, Plan B, Plan C, con la esperanza que el Cambio de letra no implique irse al descenso. El peligro de default no es sólo financiero. Involucra también la pérdida de confianza y credibilidad en la capacidad de dar respuestas políticas, económica y sociales de todo el arco dirigencial.
Nada nuevo bajo el sol de esta república bastardeada por situaciones ya conocidas hasta el hartazgo. Aunque es necesario salir de ese estadio para evitar imposiciones ajenas y propias que apunten al sometimiento predestinado, donde se nos habla de una Argentina no viable.
Más aún en tiempos donde toda la sustentabilidad (también monetaria) de las fuerzas partidarias, sistemas de gobierno, entidades empresarias, organizaciones sindicales, movimientos sociales y Poder Judicial, junto a demás actores nacionales; vuelven a ser puestos a prueba en máxima exposición de superficie, donde el rol mediático también es funcional a lo que defina la actual partida que nuestro sistema democrático puso en marcha.