No hay peor ciego que el que no quiere ver

                RedacciónEDA

Por María Laura Beherán

Ya no son años de respiro, ni siquiera meses, pero alguna semana o aunque sea un fin de semana de tranquilidad es bienvenido. En los tiempos que se vive no es poco: Macri en Canadá, en el lugar central de la foto del G7 infla el pecho por el lugar que le concede el protocolo mundial.

Como si fuera poco, interactúa con Merkel, Trump, Trudeau y se saca una foto victorioso con Christine Lagarde para sellar políticamente el acuerdo con el Fondo, un Fondo “bueno” que nos prestó  por ser “nosotros” más plata de la que podíamos imaginar y ahora las grandes potencias nos palmean la espalda.

Por qué pensar mal. Se ve que todos están de nuestro lado. Después de todo somos un país simpático (como nuestro presidente y su esposa), un país que tiene los más destacados científicos, el mejor vino, la mejor carne, y ni hablar, las mejores mujeres del mundo.

Pero no sólo eso: Argentina tiene: el mejor jugador de fútbol, (en un momento en que en todas las latitudes esperan el mundial); Argentina tiene un Papa (que aunque a veces incomoda) es un sello moral indiscutible, un predicador con el ejemplo, un líder mundial, de los más grandes que haya habido en la historia eclesiástica. Argentina también tiene una reina, (de las más queridas en Europa), que da muestras de humanidad y familia, y viaja a su país, a sumirse en la tragedia que le toca, como a cualquier hijo de vecino.

La verdad, cuántas cosas que tiene Argentina, cuántas maravillosas individualidades. La verdad cualquiera podría pensar que somos un país en serio.

Además, acá en su tierra, a Mauricio también la CGT le da un respiro, y el gobierno tiene hasta el martes para inflar los globos amarillos. De hecho, la euforia que se vive puertas adentro por el logro ante el Fondo Monetario, no se puede disimular y lo confirman en on y en off como que “hicimos negocio”.

Por supuesto no daba para mostrar nada rimbombante, pero puertas adentro, en una mesa larga, aunque no lo puedan creer, el presidente encabezó un brindis para celebrar el éxito de las gestiones del “acuerdo Stand By” con el Fondo.

Para  qué preocuparnos por una deuda de u$s 50.000 millones de pesos si esto recién empieza. Por ahora estamos a la pesca de que a partir del 20 de junio nos manden los primeros u$s 15.000 y empecemos a hacer las cuentas bien o mejor para que nos vayan abriendo el gotero y nos den el resto (si nos hace falta).

Al mismo tiempo (como nada alcanza para tapar este infinito agujero negro que es nuestra economía) seguimos pidiéndole plata también al Banco Mundial, a la CAF, compramos Swaps en China porque nada alcanza, porque hay que pagar, tristemente, miles de millones de pesos de vencimientos de otras deudas, y en eso se va la plata.

Como si todo ese dinero no lo tuviésemos  que pagar mañana, el año que viene o nuestros nietos, dentro de 100 años. Como si esa hipoteca nos saliera gratis, como si el ajuste no significara más pobreza, menos empleo y más desolación. Como si en este contexto, de treinta por ciento de pobreza, de una canasta básica que duplica una jubilación, de despidos cubiertos y encubiertos, de paritarias a la baja y desplome del consumo, se pudiera poner una pausa.

Macri en Quebec (Canadá), Peña en Londres (Inglaterra), Triaca en Ginebra(Suiza), algunos ya volvieron y otros por volver. Me parece que vale la pena preguntarse qué festejan. El día posterior al anuncio el dólar subió un peso más y superó los veintiséis sabiendo que en este país todo se traslada a precios. Sigan con las anteojeras muchachos y celebren el cortoplacismo. Un respiro es un respiro.

Desde acá, todos les deseamos un buen finde.