Más de la mitad de los niños argentinos son pobres, según la UCA

RedacciónEDA

Según el más reciente informe del Barómetro de Deuda Social de la Infancia, de la Universidad Católica Argentina (UCA), el 51,7% de los niños y adolescentes argentinos son pobres, lo que constituye el nivel más alto desde que comenzó a hacerse el estudio. Durante la tarde de este jueves se presentará el informe “Infancias. Progresos y retrocesos en clave de desigualdad”.

Las crecientes cifras de pobreza reflejan el impacto de la devaluación del 50,6% que sufrió el país en el último año, acompañada por una inflación de 47,6%, shock tarifario y caída del empleo.

Ianina Tuñon, Investigadora responsable del estudio, manifestó en diálogo con Ámbito Financiero: “Las crisis socioeconómicas como la actual pegan con especial dureza en las infancias. El efecto que tiene sobre el ejercicio de derechos básicos como el alimentario no es el mismo que en otros períodos de la vida”.

Los datos con los que se construyó el informe son del fines del año pasado, por lo que luego de otros cinco meses de recesión los datos actualizados podrían ser aún peores. El último índice de pobreza del INDEC marcó 32% para el segundo semestre de 2018, el mismo nivel con el que comenzó en 2015 el gobierno de Cambiemos.

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En el caso de la niñez, la cifra es muy superior porque el informe de la UCA utilizan variables multidimensionales, que además de medir ingresos, considera variables asociadas a los derechos del niño que incluyen alimentación, salud, hábitat, subsistencia (pobreza), crianza y socialización, información, educación y trabajo infantil.

En 2018 la pobreza monetaria en la infancia y adolescencia alcanzó al 51,7% (un 10,2% de indigencia), lo que es la cifra más elevada desde el inicio del estudio en 2010 y la más elevada de la década, con un crecimiento de más de dos puntos desde el año pasado.

En un análisis por zonas, el Conurbano Bonaerense mostró el mayor índice de pobreza con un 63,6% de los niños en esa condición (un gravísimo aumento respecto del 54,2% del año anterior) y un 15,4% de indigencia. De ese universo de niños, el 35% concurre a comedores escolares, que es otra cifra que viene aumentando, el 29,3% tuvo déficits en su alimentación y un 13% directamente pasó hambre durante 2018.

En este sentido, Tuñon explicó que “la pobreza monetaria presenta mayor volatilidad pero tiene efectos en el acceso a una alimentación adecuada”. Y añadió: “La inseguridad alimentaria implica mal nutrición y como sabemos tiene efectos en otros aspectos del desarrollo infantil y el ejercicio de otros derechos”.

En otras de las variables multidimensionales que analiza el informe de la UCA se puede ver que la precariedad en la construcción de la vivienda afectó a casi el 24% de la infancia, la situación de hacinamiento al 23,4% y las carencias en el espacio del saneamiento al 41,9% (este es uno de los pocos indicadores con evolución positiva). En cuanto a la cobertura de salud pública se incrementó en alrededor de un 10% a nivel de la infancia y adolescencia entre 0 y 17 años, pero el 55% del universo tiene como única opción para la atención de su salud el servicio público (63% en el Conurbano) y el 44% de los chicos en 2018 no realizó consultas al odontólogo.

La presentación del informe será a las 15.30 en el Auditorio Santa Cecilia de la Universidad Católica, con la presencia de Tuñon y de Sebastián Lipina, responsable de la Unidad de Neurobiología Aplicada (CEMIC-CONICET).