Las PyMEs con el peor balance de 2018 y sin expectativas para 2019

                RedacciónEDA

La denuncia que realizó APYME antes de cerrar el 2018 de un cierre promedio de 25 pequeñas fábricas por día en territorio nacional, puso luz a la magnitud de la destrucción del tejido industrial local en un período muy corto de tiempo, cuya capacidad productiva será lenta y aún no muestra signos de reactivación.

Ninguna de las posibles variables de recuperación se vislumbra como un resorte de posible rebote en este año que comenzamos a transitar.

Los costos: la inflación de costos en 2018 de 48% genera una importante inercia hacia el 2019. Sumado a los anuncios de tarifazos para los próximos meses de alrededor del 55% garantizan una mayor presión sobre los costos que tienen las empresas, en particular las del segmento industrial.

La demanda: seguirá en baja debido a la destrucción del empleo y del poder adquisitivo de los salarios reales que perdió unos 20 puntos en el año que dejamos. Además de un sector público en un brutal proceso de achicamiento, que tampoco alentará el consumo interno, las ventas y la producción.

Traslado de precios: la recesión hace que no pueda transferirse a precios el aumento que sí existe en la producción, con lo cual hay una pérdida importante de rentabilidad. Esto se traduce en el masivo cierre de empresas a las que la crisis estructural los a acorralado en todas sus aristas.

Recientemente se conocieron los números del ante último mes de 2018 en materia de actividad fabril. Los números arrojaron una reducción monumental, del orden del 13,3%. Consolidando los anteriores diez meses, se tiene una reducción cercana al 4%. Restando un único mes para el cierre del año, es posible que la merma global se posicione en el orden del 6% negativo.

Entre los peores rubros, el textil, que bajó en noviembre un 32,2%. Esto implica que no se produjo una de cada tres prendas que se fabricaron en igual mes del año pasado. En octubre 2018 la capacidad instalada de la industria se redujo en 1,5 puntos porcentuales, lo que significó una tasa de ociosidad de 4 de cada 10 máquinas, y una línea que continúa en sentido descendente a la espera de que alguna reactivación a partir del segundo semestre 2019 pueda revertir esta tendencia.