La UIA condiciona la negociación y dice que muchas empresas no pueden pagar un bono

                RedacciónEDA

Horas antes del encuentro con la dirigentes de la CGT y funcionarios del Gobierno, Miguel Acevedo, el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), marcó la cancha anticipando que hay empresas “que van a poder dar bonos o mejoras salariales importantes y otras a las que no se les va a poder pedir eso”.

El industrial explicó que en este “contexto de recesión” las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs) tiene sus problemas agudizados y se ven obligadas a aplicar medidas como “suspensiones, adelantos de vacaciones, bajar los horarios laborales” para “tratar de pasar este momentos”. En ese marco, insistió con que “es muy difícil cerrar paritarias del tenor de 40%, no todas las empresas pueden pagarlas, por eso hay que dar bonos”.

La intención del Gobierno con la convocatoria a gremialistas y cámaras empresarias apunta a tratar de descomprimir la crítica situación económica hacia fin de año a través de la concesión de un bono para trabajadores en blanco y jubilados, para también alejar el peligro de un nuevo paro general de la CGT, anunciado para noviembre. Desde la central obrera se reclama también el compromiso de no aplicar el impuesto a las Ganancias al aguinaldo de diciembre y un compromiso empresario contra los despidos, al menos hasta el mes de marzo.

Luego de varios intentos fallidos, para las 13 de este martes está programada una reunión entre gremios, empresas y Gobierno (con la presencia principal del ministro de Producción y Trabajo Dante Sica y la casi segura ausencia del eclipsado secretario de Trabajo Jorge Triaca). El encuentro se llevará adelante en la sede de la Federación de Trabajadores de Sanidad (Fatsa).

A poco del comienzo del encuentro, Acevedo destacó en una entrevista radial: “Nosotros estamos tratando de dialogar tanto con el Gobierno, como con los gremios, la Iglesia y todos los que puedan hacer algo para salir de esta coyuntura y generar políticas a largo plazo”. Y agregó: “Lo mejor es tener contacto entre todas las partes para ver dónde están los problemas y minimizar las rispideces. Esto no es una pelea entre el patrón y el obrero, ya no se da más eso. Acá los problemas están en otras cosas, tenemos una enorme desconfianza con el peso”.

“El Gobierno es reactivo al diálogo, lo toman como un síntoma de debilidad, por eso celebro este encuentro”, consideró Acevedo, quien también anticipó que la reforma laboral (con otro nombre) es otro de los ejes centrales en los que pretende avanzar el empresariado argentino: “Hay que modernizar las formas de trabajo. Yo no lo llamaría reforma laboral, yo diría que hay que modernizar muchas de las cosas que tenemos hoy y que podríamos mejorarlas. Estamos entrando a la mitad del siglo y tenemos que dar esa discusión”.