LA ORGANIZACIÓN SINDICAL CONTRA EL PAREDÓN. APUNTEN. FUEGO.

                Edgardo R. Chini

Es necesario aniquilarla, aunque se hable de aggiornarla a ¨los tiempos que corren¨.

Desde sus orígenes, la organización sindical fue atacada desde varios frentes para que perdiera su capacidad de representación y acción, muchas veces con incapacidades o complicidades propias que facilitaron la tarea.

Existieron sin embargo, procesos políticos que supieron incorporar y alentar el protagonismo gremial a fin fortalecer los derechos de la “clase” trabajadora en distintos estados y en diferentes siglos. La Argentina durante el Peronismo es un claro ejemplo al respecto.

La fuerza laboral fue parte central de otros nuevos procesos productivos y de la constitución y el desarrollo de las naciones. También por necesidades geopolíticas marcadas por vaivenes históricos, delimitados por luchas de intereses y guerras de poder.

Pero hoy con un triunfante capitalismo financiero sin fronteras, extremadamente especulativo (más aún por fuera de los países centrales), y una tecnología que amenaza con minimizar la importancia de la mano de obra, de oficios y profesiones, y que alienta la generación de empleo por fuera de la producción colectiva y las contenciones que rigen las normas laborales; claramente los cañones deben apuntar a la destrucción de todo sostenimiento y construcción de “organización sindical”.

De ahí que se manipule el des financiamiento de sus estructuras, se aniquilen planes de capacitación y formación, mientras se desalientan políticas de transición al tsunami de la robotización (hasta aquí en nuestro país, en proceso apenas inicial, más funcional a la desvalorización de la mano de obra, que producto de inversiones realmente significativas).

El cierre de empresas y comercios, la disminución de tareas en la función publica, la pérdida de miles puestos de empleo, la caída brutal del poder adquisitivo: así lo exige. El objetivo es que este avasallamiento se naturalice, ya que también existen cuestiones ligadas a determinadas maneras de gobernar que particularizan el eje del conflicto.

Y en este escenario, es necesario que el desempleado se sienta responsable por ‘quedar afuera’. El mensaje es entonces que no se preparó, que no se re convirtió. Aunque un Estado ausente sea el principal responsable de la matriz de esta situación.

Aparece, claro, la necesidad de la contención social en cuenta gotas, para hacer el plan viable, mientras se desprestigia y persigue la protesta gremial en particular y social en general. Terminologías como ‘piqueteros’, usada en modo descalificador es parte de este objetivo.

Y nada de esto significa no aceptar la necesidad de renovar (no tanto de cambiar) las estructuras, las acciones y los movimientos. Pero, ¿de qué se trata defender la organización y la sindicalización, como herramienta de resistencia desde el campo laboral y social, sino implica plantarse en las conquistas que dieron luz los Estatutos de Empleo, los Convenios Colectivos, las coberturas constitucionales del Pueblo?

Difícil tarea, la de mantener y recuperar confianza y credibilidad de cada mujer y cada hombre de trabajo, cuando la historia oficial, ayudada por complicidades y martilleo mediático, pisotea la columna vertebral. En paralelo, el miedo a perder el empleo, se instaló en la conciencia de aquellos que dependen del vínculo que establece la ¨relación de dependencia¨. La obscena precarización pretende ser norma.

El desafío es enorme. Puesto en coyuntura, no alcanza con acompañar políticamente el año electoral, o con enunciados declamativos, ni siquiera con organizar marchas y protestas. Tampoco es cuestión de patear escritorios, aunque ganas no falten.

El origen fundacional exige definir y hacer respetar el mandato, única opción para no convertirse en mero convidado de piedra en la propuesta a ser parte de la expulsión y el deterioro de la cultura del trabajo. Deberá rechazarse entonces la invitación a ejercer el rol de partenaire para sumarse a una vergonzosa administración de crisis. Porque entre otras cosas, ¿de qué se trata hasta aquí sino, la archi-anunciada y desmentida Reforma/Flexibilización Laboral del nuevo milenio?