Fueron pocos los que se animaron a romper el esquema del Aislamiento Social para ir a protestar al obelisco porteño, y a otros puntos neurálgicos del país, pero suficientes para mostrar la gravedad de la situación del sector que pide urgente ayuda económica ante la brutal caída de actividad por la cuarentena.
La situación es por demás difícil para todo el sector de los cuentapropistas y también de los empleados de taxis, que si bien, permanecieron en algunos casos con autorización en las clases por ser “transporte público” denominado “esencial, la falta de circulación y de gente en la calle hizo que las horas de trabajo no se correspondieran con los ingresos que en muchos casos fueron cercanos o igual a cero.
El reclamo cobró más valor por ser el Día del Taxista, que se celebra en nuestro país cada 7 de mayo, con motivo de la firma del primer convenio colectivo de trabajo que regula la actividad. La elección de esta fecha coincide con el nacimiento de Eva Perón, quien fuera la fundadora del Sindicato de Taxistas Argentinos en el año 1950, “año desde el que no se conoce una crisis cómo ésta en el sector”, afirmó Omar Viviani, secretario general del sindicato de los Peones de Taxis.
Por ese motivo según manifestaron “solicitan un subsidio a raíz de los pocos clientes, los bajos ingresos y los gastos adicionales para ajustarse a protocolos de seguridad en el marco de la emergencia sanitaria, como la disposición de alcohol en gel para los usuarios o la instalación de mamparas de plástico para separar al conductor del pasajero”, cuestiones básicas para el funcionamiento sin demasiada exposición al virus para conductores y pasajeros.
Consultado por el tema, Viviani agregó que “es la dificultad más grande que hayamos atravesado en ésta actividad” que hoy está en riesgo porque “los que salen alcanzan una recaudación que no alcanza para nada y muchos otros no pueden salir por ser pacientes de riesgo, tener más de 60 años o alguna afección que pone en riesgo sus vidas”.
Así los taxistas, siguieron el modelo de las organizaciones sociales y de izquierda que con protocolo de distanciamiento social y barbijos, el día anterior reclamaron en pleno centro porteño un aumento de la ayuda social, sin que la policía ni la Justicia lo impidieran.