El nuevo titular del Episcopado argentino, el arzobispo de Mendoza monseñor Marcelo Colombo, alertó sobre las graves consecuencias negativas que generan los planes económicos del Gobierno de Javier Milei, que dejan a “mucha gente afuera”. El prelado además reconoció que desde inicios de año aumentó muchísimo la cantidad de gente que acude a los comedores eclesiásticos.
“Nosotros lo vemos en la circunstancia de mantener comedores, merenderos. Esto se nos está haciendo bastante peliagudo en las organizaciones de Cáritas, en las diócesis. Lo vemos con mucha preocupación”, explicó el sacerdote de 63 años de edad, elegido en estos días para encabezar por tres años el Episcopado. Y remarcó, como suele señalarlo el Papa Francisco, que la economía debe estar “al servicio del hombre”.
Y añadió, respecto de la situación actual: “Evidentemente hay una apuesta fuerte a ordenar la economía, a ver cómo se gasta la plata, a priorizar los puntos de los gastos. Lo que sí es importante es que todo lo que sea reforma económica siempre sea con la gente adentro y no con la gente afuera, teniendo en la mira a la gente. Pero de verdad teniéndola en la mira, haciendo el cálculo sobre el jubilado, sobre los chicos que quieren empezar la vida y tener un destino, de estudiar, trabajar; de la familia joven y las personas que van haciendo un camino laboral, que puedan tener perspectivas de mejorar su empleo y estar siempre mejor. Esto parece ideal, utópico, pero es el sueño que debería ser posible para toda democracia, porque la democracia es para eso”.
En cuanto a la necesidad de modificar las formas políticas, en lo que sin esfuerzo puede leerse como otra crítica a Milei, añadió: “La Argentina tenía cosas proverbiales que no deberíamos haberlas perdido y deberíamos recuperar, como las pautas de respeto. Estos desahogos a través de las redes o de los medios, que son muchas veces ofensivos o agraviantes, deberíamos empezar a… como se decía antes, ‘contá hasta diez, empezá a hacer la pausa de cierta manera de entender al otro o de buscar lo mejor del otro, y no sacarlo para entonces caerle encima’”.