El 4A será una prueba “piloto” en el plan de lucha contra el gobierno

                RedacciónEDA

El sindicalismo terminó de cerrar esta semana que la movilización del próximo jueves 4 de abril debe ser la de la mayor magnitud de los últimos años, una muestra que sea de igual magnitud a la crisis que hoy golpea de lleno el sector de los “trabajadores”.

La hora de las diferencias, por lo menos para el afuera, ya pasó, aunque por supuesto, los distintos sectores tienen una marcha interna de distintos tiempos: la CGT, con esto dilata un poco la decisión del paro general, de la que todavía no está convencida; y los sectores más duros, se van envalentonando a lo que consideran la medida “inevitable” en un país en plena recesión y en búsqueda de un nuevo presidente para octubre.

En ese sentido, hay algo en lo que están todos de acuerdo “de ésta situación a los trabajadores sólo los saca el peronismo”. La pregunta es ¿cuál de los peronismos? El peronismo con Cristina, como pretenden los Moyano, la CTA y la Corriente Federal?… o un peronismo sin Cristina? como pretende la CGT, oscilante entre Massa, Lavagna, Pichetto y otros candidatos que se pasean por Azopardo, tratando de arrimar posiciones.

De todos modos, nada de todo esto está definido. De hecho, la indefinición de Cristina, es lo que pone más nervioso al peronismo, que no está seguro dónde anclarse. Y también al sindicalismo por eso el ala combativa le pide en forma urgente a la ex presidenta “que se expida” sobre sus intenciones de ser o no ser.

Paralelamente, como todo es muy dinámico, y todo puede cambiar, hay que ir tanteando todas las posibilidades. Será por eso que la CGT también le abrió las puertas de Azopardo la semana pasada a Agustín Rossi, kirchnerista de la primera hora.

Lo importante por ahora, mientras todo lo demás sigue ocurriendo, es que a la movilización que terminaron de cerrar este lunes, -luego de escuchar los datos de inflación y caída del salario en la UMET-, será en la Plaza de Mayo y estará precedido por fuertes concentraciones en los días previos en lugares símbolo del cierre de fábricas, del desempleo y la posibilidad de que la “paz social” pueda quebrarse en cualquier momento. Caso Rosario, Zárate-Campana, Mar del  Plata y el conurbano bonaerense.

Frente a los adversos datos de la realidad sólo hizo falta sumar actores a la marcha de gremios empresarios con eje en la industria que había anticipado Daer para la primera semana de abril. Ya lo habían sugerido en el plenario del PJ, días atrás y también el Frente Sindical, quien planificaba otra protesta federal en sintonía con el plan sistemático que viene llevando adelante en todo el país contra tarifazos y apagones.

La idea es que no falte nadie. Ni PyMes ni comerciales, ni agricultores, ni docentes, ni movimientos sociales: nadie. Mientras tanto “en la cocina” se sigue barajando la posibilidad de un nuevo “paro general” de actividades.

Ahí todavía hay cierta reticencia: ya hicieron público desde la central de los trabajadores, días atrás, que hacer un paro con las industrias produciendo al 56% de su capacidad instalada era hacerles el gusto a los “empresarios”. La central está preocupada porque no encuentren “más excusas” para seguir despidiendo gente, en un momento que los trabajadores mismos les ruegan “cautela”.

“No podemos perder el empleo” expresan a sus delegados en fábricas y talleres, con temor a cierres y despidos. Y ese es el lugar donde muchos sindicalistas de segundas líneas están haciendo el trabajo fino, mientras la cúpula juega “su carta política” y resiste presiones de distintos sectores para pararle el país a Macri por quinta vez.

M.L.B.