Derrumbe de 10,1% del consumo minorista en noviembre

                RedacciónEDA

Según datos de la consultora Focus Market, el consumo minorista se desplomó un 10,1% durante el mes de noviembre en relación con el mismo período del año anterior, registrando la peor caída del año. El retroceso fue transversal a todas las categorías de productos, registrando caídas mayores en los que tuvieron mayores aumentos, lo que confirma su vinculación directa con la pérdida de poder adquisitivo de los salarios.

El derrumbe del consumo minorista fue mayor en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde retrocedió 3,8% en relación con el mes anterior, aunque sin un retroceso igual de la cantidad de tickets emitidos, que cayeron sólo un 2% (lo que indica caída de compras pero sobre todo, adquisición de menos productos por compra). En el interior el consumo retrocedió 3,4%, con una caída mayor de las compras realizadas (-4,7%). En términos interanuales, el número de tickets retrocedió 3,4% mientras que la recaudación aumentó lo que se explica por un fuerte aumento de precios (+34,3%) acompañado por un retroceso del consumo (-10,1%).

Las familias de productos que registraron aumentos por encima del 50% fueron los de la canasta básica (54,3%), congelados (56,6%) y productos de higiene (57,2%). En cuanto al consumo, lo que más cayó fue la adquisición de productos de limpieza (-7,9%), seguido por artículos de cuidado personal (-5%), alimentos (-3,7%) y bebidas (-2,8%). Dentro del rubro alimentos, los retrocesos mayores se registraron en los productos congelados (-24,5%), lácteos (-19,8%) y frescos (-14,4%).

Como dato curioso, hace algunos días la Cámara Argentina de Productores Avícolas (Capia) presentó los números de la industria de huevos durante el período enero-octubre de este año, que confirman que por primera vez en 15 años el consumo de huevos per cápita registró una caída. Este fue uno de los productos que más fuerte aumentó en los últimos meses, acusando el impacto de las subas del dólar, del maíz, de la soja y de la tasa crediticia, más allá del constante aumento de servicios y combustibles.