Mientras se acortan los plazos para que el Gobierno presente al Congreso Nacional el detalle final del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), respecto del que hace algunos días se difundió un preacuerdo que permitiría refinanciar la deuda de más de 44 mil millones de dólares tomada por el Gobierno de Mauricio Macri, se tensan también los debates internos de los distintos bloques. La renuncia de Máximo Kirchner a la dirección del bloque de diputados del Frente de Todos y la amenaza de cerca de una 30 de legisladores de ese espacio de abstenerse al momento de la votación dan cuenta de estas fuertes tensiones.
El secretario Relaciones Parlamentarias de la Jefatura de Gabinete Fernando “Chino” Navarro aseguró: “El acuerdo con el FMI lo vamos a votar en Diputados y en Senadores, y lo vamos a aprobar. No nos tenemos que enojar con los compañeros que decidan no acompañarnos”. Sin embargo, aunque todavía no comenzó oficialmente el “poroteo” para ver si dan los votos en el Congreso, hubo algunas noticias preocupantes para el oficialismo, particularmente después de que Máximo Kirchner renunciara a su cargo de jefe de bloque por no coincidir ni con la estrategia de negociación con el FMI ni con los resultados obtenidos, según comentó en una carta pública.
Organizaciones políticas, sociales y gremiales de izquierda movilizan contra el acuerdo con el FMI
En los últimos días, el diputado del Frente Patria Grande (que integra el FdT) Itaí Hagman anticipó por lo menos 30 abstenciones sobre los 118 votos con los que a priori cuenta el bloque oficialista. Algunas estimaciones estiran las abstenciones hasta 40, lo que implica más de un tercio de los votos de esta fuerza. Entre estas abstenciones se cuentan los tres integrantes del FPG (Federico Fagioli y Natalia Zaracho, además de Hagman), los dos legisladores del Partido del Trabajo y del Pueblo (el bonaerense Juan Carlos Alderete y la salteña Verónica Caliva que ya anticiparon su oposición al proyecto), los 18 que responden políticamente a La Cámpora y algunos otros diputados de los que se anticipa una oposición al acuerdo.
En cuanto al sector de los legisladores de extracción sindica, el bancario Sergio Palazzo, pese a su cercanía con el kirchnerismo, ya anticipó su apoyo al proyecto, pidiéndole a la oposición que lo acompañe ya que la responsabilidad de la deuda es de Cambiemos. “Si estas características que fueron informadas se cumplen en la letra chica, me parece que el acuerdo con el FMI puede ser aprobado en el Congreso. Hasta ahora, no se contempla la aplicación de reformas previsionales, laborales o ajustes”, explicó el titular de La Bancaria y referente de la Corriente Federal de Trabajadores (CFT) de la CGT.
La CGT celebró que el nuevo acuerdo con el FMI sea sin “ajustes ni devaluaciones”
De todos modos, la posición de la CFT no parece unánime, ya que el ex legislador Walter Correa, secretario General de la Federación del Cuero que terminó su mandato hace unos meses, viene apoyando la posición de Máximo y pronunciándose en contra del acuerdo, denunciando la “estafa” que implicó para el pueblo argentino esa negociación del macrismo con el FMI. Antes de abandonar su banca, el líder del sindicato de Curtidores presentó un proyecto de ley para que se declare al 3 de enero como “Día de la Independencia Económica”, como homenaje a la decisión del expresidente Néstor Kirchner de pagar la totalidad de la deuda con el Fondo en 2006. El proyecto fue firmado por la judicial Vanesa Siley (que aún no hizo declaraciones al respecto), por Claudia Ormachea y Carlos Cisneros (ambos de la Asociación Bancaria, que podrían seguir la línea de Palazzo), el cordobés Pablo Carro (dirigente docente universitario) y la dirigente de Kolina María Rosa Martínez. Las posiciones de este sector de diputados gremiales aún no están confirmadas.
Según se anticipó, un sector de legisladores opositores de Juntos por el Cambio ya manifestó una valoración “positiva” del preacuerdo y podrían votarlo en la Cámara baja. Incluso la actual titular del PRO, la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich afirmó que desde su fuerza política “nunca vamos a empujar a la Argentina al default”. El eventual apoyo de este sector hacia el acuerdo debe leerse no como un aporte a las gobernabilidad (es importante recordar que muy poco votaron contra el proyecto de Presupuesto 2022, una ley clave para la gestión oficial) sino como un guiño al FMI, con quien la administración de su alianza contrajo la millonaria deuda en cuestión.
Por fuera del Frente de Todos también se descuentan los votos en contra del acuerdo de los cuatro diputados del Frente de Izquierda Unidad (Myriam Bregman, Nicolás del Caño, Romina del Plá y Alejandro Vilca), que alertan sobre el “ajuste” que implicará sobre los sectores más vulnerables del país, sostienen que “las estafas no se pagan” e insisten con la perspectiva de investigar, juzgar y condenar a los responsables del endeudamiento y la posterior fuga de divisas que hoy se renegocia.