Desde la administración de Axel Kicillof se le anticipó a referentes de los distintos gremios estatales de la provincia que la situación financiera de la misma es muy compleja, en el marco de la ofensiva del Gobierno nacional contra el territorio bonaerense. Las tensiones salariales no sólo se ubican en el marco de la disputa con la administración nacional sino también en medio de la dura interna del peronismo.
El ministro de Economía bonaerense Pablo López, acompañado por su par de la cartera laboral Walter Correa, confirmó que el estado de las arcas provinciales es muy complejo. Además, remarcó que la provincia está llevando adelante una serie de reclamos judiciales contra Nación por la interrupción del pago de los fondos “no automáticos” destinados a Buenos Aires, que fueron discontinuados desde la asunción del presidente Javier Milei.
En este marco, la reapertura de las negociaciones paritarias para los gremios estatales de la provincia, prevista para este mes de abril, podría verse amenazada por la crisis financiera. Más allá de esta crisis, la provincia ratificó sus intenciones de continuar con el cronograma previsto, aunque advirtiendo sobre la compleja situación, por lo que los gremios se mantienen “expectantes” para la continuidad de las negociaciones, que se retomarán en los próximos días. El último acuerdo paritario había fijado aumentos de 7% en febrero y 2% en marzo.
Más allá del tema paritario, en los últimos días las dos CTA (Autónoma y De los Trabajadores) reiteraron su apoyo a la táctica político electoral del gobernador Kicillof, especialmente con las políticas “de ahogo financiero, ajuste, represión y desguace del Estado» provenientes de Nación. Las CTAs consideraron que la gestión bonaerense defiende “la soberanía política, la independencia económica, la justicia social y la profundización de la democracia».