Se evalúa reasignar a personal de Migraciones y de la PSA al control de cuarentenas obligatorias

Después de que este viernes se decidiera el cierre total de las fronteras argentinas, el Gobierno está evaluando la posibilidad de destinar al personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y al de Migraciones a tareas de control del cumplimiento de las cuarentenas obligatorias de los pasajeros arribados al país desde que comenzaron los vuelos de repatriación.

Estos vuelos fueron suspendidos el pasado miércoles 25, ante la preocupación oficial por el factor de contagio que implicaba el arribo de cientos de potenciales portadores del coronavirus al aeropuerto de Ezeiza. Pero mientras el operativo de repatriación a través de los vuelos charter de Aerolíneas Argentinas llegaron al país más de 12 mil pasajeros a los que el final de los vuelos regulares a nuestro país encontró en el extranjero.

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En un primer momento, si estos pasajeros resultaban asintomáticos en los controles realizados en el propio aeropuerto, se les permitía volver a sus domicilios con el compromiso de cumplir con los catorce días de reclusión previstos por los organismos sanitarios para descatar el contagio. La semana pasada el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires comenzó a implementar la obligación para los ciudadanos porteños de realizar la cuarentena obligatoria en distintos hoteles en el territorio de la Ciudad. En el caso de los pasajeros del interior, la Policía de Seguridad Aeroportuaria los trasladaba a la Escuela de Gendarmería de La Matanza donde permanecen en cuarentena para los estudios correspondientes. El mismo procedimiento se realizaba con aquellas personas que mostraran algún posible síntoma de contagio como tos o fiebre.

Todavía no está definido oficialmente el nuevo protocolo de reasignación de tareas para los trabajadores de Migraciones o de la PSA, pero según trascendió en los próximos días podrían definirse estas modificaciones que los destinarían al control de las cuarentenas obligatorias de los ciudadanos retornados al país, con el objetivo de minimizar al máximo los posibles vectores de expansión del coronavirus, en una semana donde los casos seguirán multiplicándose ya por contagio social.